La gala de fin de curso de Artestudio fue una celebración del trabajo, la disciplina y la imaginación: un recorrido por pequeñas piezas que muestran cómo la técnica se convierte en escena y la escena en emoción.
Bajo la dirección del equipo docente de Artestudio, el escenario del Ágora se llenó de cuerpos, ritmos y colores que dialogaron con la luz para construir atmósferas distintas: desde secuencias íntimas y lentas hasta agrupaciones poderosas y coral.
En estas fotografías buscamos trasladar la intensidad del gesto y el flujo del movimiento; por momentos empleamos exposiciones lentas para convertir la danza en trazo, y en otros detengo la mirada en instantes de pura presencia, donde la expresión y la forma se hacen palabra escénica.
Gracias a las profesoras y al alumnado por abrirnos el estudio a la sala; este proyecto es el resultado del curso y de la práctica cotidiana que Artestudio impulsa en A Coruña.







