Pamela Rodríguez ha vivido muchas vidas, y todas resuenan en su música. Nacida en Lima y formada entre continentes, su trayectoria traza un mapa que atraviesa la ópera, el jazz y la etnomusicología, desde los escenarios más íntimos hasta lugares icónicos como Central Park en Nueva York. Dos nominaciones a los Latin Grammy, cuatro álbumes y una carrera que no ha dejado de mutar y expandirse.
Por amor, Galicia se convirtió en casa y en punto de inflexión creativo. Aquí, su universo se entrelaza con nuevas colaboraciones, con la escritura —“Desmadre” (Grupo Anaya, 2022)— y con un diálogo profundo con el territorio, como en “Meigas” (2023).
En 2025 inicia una nueva etapa junto a Subterfuge Records y, tras los singles “Monstruo Narcisista” e “Invicta”, presenta Flores en el asfalto (2026), una pieza que habita la tensión de lo que no se dice: una pareja enfrentada a la incomunicación, a la distancia emocional, a la imposibilidad de encontrarse. En esta conversación fragmentada aparece Abraham Boba (León Benavente), aportando la réplica masculina.
Estas imágenes capturan ese momento de tránsito: entre la herida y la belleza, entre la fragilidad y la fuerza, como flores que insisten en crecer incluso sobre el asfalto.







