Reggia di Caserta

A una hora escasa de Nápoles, lejos del ruido del Vesubio y del caos adorable de la ciudad, se alza la Reggia de Caserta: un palacio real tan inmenso que rivaliza con Versalles y el Escorial. Más de mil estancias, fachadas kilométricas y un parque que se pierde en la niebla crean un escenario perfecto para una visita, pero también para una sesión fotográfica que parece sacada de otra época. Si estás pensando en viajar al sur de Italia, o simplemente buscas inspiración para tu próximo proyecto visual, el Palacio Real de Caserta es un set de rodaje a cielo abierto donde la arquitectura del poder se mezcla con lagos, cascadas y jardines que invitan a perder la noción del tiempo.

La Reggia de Caserta fue encargada en el siglo XVIII por el rey Carlos de Borbón, que soñaba con una nueva capital lejos de la costa napolitana y a salvo de ataques marítimos. El arquitecto Luigi Vanvitelli recibió el encargo de diseñar una residencia capaz de expresar grandeza política y sofisticación estética, inspirándose en Versalles y en el monasterio-palacio de El Escorial. El resultado: un complejo monumental con palacio, parque real, jardín inglés, bosque de San Silvestro y un sistema hidráulico propio alimentado por el Acueducto Carolino, pensado para sostener fuentes, cascadas y la vida cotidiana de la corte.

La Reggia de Caserta es patrimonio de la humanidad de la UNESCO y, aun así, sigue siendo un secreto relativo frente a otros palacios europeos más mediáticos. Precisamente por eso resulta tan interesante para fotógrafos, marcas y creadorxs: ofrece una escala monumental, historia, textura y luz mediterránea sin la saturación de otros destinos icónicos. Ya sea como parada en un viaje por Campania o como localización principal de tu próximo proyecto , este palacio demuestra que la arquitectura del poder también puede ser un terreno fértil para la imaginación.

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